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MUJERES UNIDAS Y ACTIVAS ESTÁ FORTALECIENDO  EL PODER DE  LAS MUJERES INMIGRANTES

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Por Sylvia López y María Jiménez, Mujeres Unidas y Activas

Cuando llegué a Mujeres Unidas y Activas en 2006, buscaba un salvavidas. Como mujer inmigrante de Oaxaca, México que sufría violencia doméstica, no tenía familia cerca, ni un mapa, y casi nada de confianza en mi propia voz. Lo que encontré en MUA fue algo que no me había atrevido a esperar: una familia. Un espacio donde mujeres que habían recorrido el mismo camino podían mirarme y decirme, “Tú puedes hacerlo. Lo haremos juntas”.

Ahí es donde comenzó mi viaje como líder.

 — Sylvia López, Directora de Derechos Laborales, MUA

Soy una de las ocho mujeres que ayudaron a fundar Mujeres Unidas y Activas en el verano de 1990. Empezamos porque veíamos a mujeres latinas inmigrantes a nuestro alrededor —aisladas, sin información, sin familia y sin conciencia de sus propios derechos—, y sabíamos que algo tenía que cambiar. Más de treinta años después, esa visión fundacional sigue impulsando todo lo que hacemos. MUA es mi hogar, mi familia y mi universidad.

— María Jiménez, Codirectora de Empoderamiento Personal y Comunitario, MUA

Las mujeres encuentran a MUA de la misma manera en que la comunidad se encuentra a sí misma — a través de las relaciones de confianza, en vez de la publicidad.

Un camino pavimentado por la comunidad

Mujeres Unidas y Activas (MUA) nació a partir de un estudio de San Francisco State University  y de un pequeño grupo de apoyo que se reunía una vez al mes en San Francisco. Hoy en día, tenemos reuniones semanales  en tres oficinas ubicadas en San Francisco, Oakland y Union City; porque nuestra comunidad ha crecido y el desplazamiento ha obligado a muchas de nuestras miembros a abandonar la ciudad donde echamos raíces por primera vez. MUA va donde está la comunidad. Y a medida que la comunidad se desplaza más lejos, sus necesidades a menudo se vuelven mayores.

Nuestro trabajo se fundamenta en la convicción de que el empoderamiento personal y la educación política van de la mano. Cuando una mujer cruza nuestras puertas, a menudo tras haber sufrido daños y haber enfrentado barreras como la violencia doméstica, el robo de salarios o el abuso laboral, no le damos simplemente una hoja informativa con recursos. Nos sentamos con ella. Nuestras consejeras del alma, mujeres que han vivido experiencias similares y han recibido capacitación especializada, ofrecen un espacio donde pueden ser escuchadas sin ser juzgadas. A partir de ahí, conectamos a las mujeres con recursos legales, las acompañamos a estaciones de policía u hospitales, y las ayudamos a comenzar a recuperar su estabilidad. Luego, las invitamos a una reunión general. Y algo comienza a cambiar.

Las mujeres encuentran a MUA de la misma manera en que la comunidad se encuentra a sí misma — a través de las relaciones de confianza, en vez de la publicidad. Ahora los médicos y terapeutas nos recomiendan a las personas; sin embargo, el alcance más poderoso siempre ha sido el de persona a persona: una compañera que trae a su amiga, a su vecina, a su comadre. Así es como nuestro trabajo se extiende y llega a quienes más lo necesitan.

Camino de Liderazgo

El programa emblemático de MUA es lo que llamamos el camino de liderazgo. A través de talleres sobre el autoestima, la sanación y de conoce tus derechos, las mujeres que llegaron sintiéndose invisibles comienzan a descubrir a la líder que ya llevan dentro. Ofrecemos capacitaciones para facilitadoras, consejeras del alma, organizadoras y voceras comunitarias. Muchas de las integrantes de nuestro personal, incluidas nosotras dos, comenzamos como miembras de MUA y, posteriormente, pasamos a ser internas, organizadoras y ahora directoras.

María comenzó como cuidadora de niños, luego solicitó el puesto de coordinadora de oficina y, poco a poco, a través de reuniones, capacitaciones y la participación comunitaria, descubrió que siempre había sido una líder, pero que solo necesitaba creer en sí misma. Hoy en día, su trabajo se centra en la sanación a través del arte y el conocimiento ancestral, así como en ayudar a las mujeres a recordar quiénes son y de dónde provienen.

También formamos parte de coaliciones, como Alameda County United in Defense of Immigrant Rights (ACUDIR),Bay ResistanceOakland Rising y SF Rising, porque sabemos que MUA no puede hacer esto sola. Nosotras traemos la sanación y el desarrollo del liderazgo; nuestros aliados traen los recursos legales y la capacidad de respuesta rápida. Juntes, estamos mejor equipades para proteger a nuestra comunidad.

La trayectoria de Sylvia en MUA comenzó mientras huía de la violencia doméstica. Se dio cuenta rápido de que su trabajo limpiando casas también la dejaba desprotegida — sin pago de horas extras, sin recursos en caso de una lesión y ni siquiera un reconocimiento legal de que lo que hacía era trabajo. El trabajo en el hogar seguía siendo catalogado bajo la ley como un pasatiempo y como algo que solo hacían las mujeres.

Esta narrativa cambió cuando la campaña de MUA sobre las trabajadoras del hogar tomó forma. Sylvia viajó a Sacramento para dar su testimonio frente a legisladores que nunca habían considerado que las trabajadoras del hogar necesitaran protección. Ayudó a ganar la aprobación de la Carta de Derechos de las Trabajadoras del Hogar de California (SB 1015) en 2012, asegurando el pago de horas extras para las trabajadoras del hogar. Fue, según relata, el comienzo de su toma de conciencia de que era una líder, y no solo una sobreviviente.

Respondiendo al momento

Hoy, nuestra comunidad enfrenta nuevos retos. El clima actual antiinmigrante ha desatado una ola de ansiedad en Oakland y en el Área de la Bahía. En MUA, respondimos de inmediato: talleres sobre “Conoce tus derechos”, sesiones de planificación de emergencias, consultas legales y simulacros de seguridad — no solo para redadas de inmigración, sino también para cualquier crisis que pudiera exigir a la comunidad inmigrante actuar con rapidez y protegernos mutuamente.

Redujimos las actividades de alcance en las calles para proteger  la seguridad de nuestras miembras, cambiando nuestro enfoque a las escuelas, los centros comunitarios y los espacios de confianza. Hicimos un plan que podemos activar en momentos de mucha actividad federal en la zona, usando  las lecciones aprendidas de la pandemia —o sea, moviendo  todas nuestras actividades a Zoom para mantenernos conectadas sin poner en riesgo a las personas. Y fuimos testigos de cómo nuestras miembras, quienes tal vez en el pasado se habrían sentido con mucho miedo para alzar la voz, ahora se demuestran muy  dispuestas a tomar acción.

También formamos parte de coaliciones, como Alameda County United in Defense of Immigrant Rights (ACUDIR), Bay ResistanceOakland Rising y SF Rising, porque sabemos que MUA no puede hacer esto sola. Nosotras traemos la sanación y el desarrollo del liderazgo; nuestros aliados traen los recursos legales y la capacidad de respuesta rápida. Juntes, estamos mejor equipades para proteger a nuestra comunidad.

También hemos lanzado  un fondo de emergencia para las trabajadoras de hogar  en nuestra zona que han perdido  ingresos, enfrentado una separación o, simplemente están luchando por sobrevivir debido a que esta administración está siendo innecesariamente cruel. Nuestra comunidad está siendo atacada, y MUA no se quedará con los brazos cruzados.

Lo que pedimos a las fundaciones 

A nuestros aliados y donantes: gracias. Los recursos que han invertido en MUA han transformado vidas, y esas vidas han pasado a transformar otras. Las hijas de Sylvia crecieron viendo a su madre descubrir su poder en MUA. Ahora, ambas trabajan para apoyar a nuestras comunidades.

Pero también queremos ser honestas: cuando la financiación es demasiado restrictiva, limita lo que podemos hacer. Las necesidades de nuestra comunidad no se ajustan a los ciclos de subvenciones ni a las categorías de los programas. Los desafíos que enfrentan hoy las mujeres que cruzan nuestras puertas son distintos a los de hace cinco años, y volverán a ser diferentes dentro de otros cinco. Les pedimos que confíen en que nosotras sabemos cómo estar presentes para nuestra gente. Una financiación flexible y a largo plazo nos da la libertad de responder a la realidad, y no solo a aquello que se previó al escribir una propuesta.

El trabajo que realizamos no lo hacemos porque está de moda. Las mujeres inmigrantes en Oakland —latinas, indígenas, indocumentadas— merecen una inversión sostenida en su liderazgo, su sanación y su poder. Somos fuertes y seguiremos avanzando. Solo necesitamos tener aliados dispuestos a avanzar a nuestro lado.