En Mujeres Unidas y Activas, estamos profundamente consternadas e indignadas por los recientes reportes de abusos cometidos por César Chávez. Como una organización que lucha por la dignidad, la justicia y los derechos humanos, es doloroso e inaceptable escuchar acusaciones de violencia y abuso relacionadas con alguien cuyo legado ha estado asociado por décadas con la justicia social. El abuso y la violencia nunca son aceptables, sin importar quién sea la persona o cuánto poder o reconocimiento tenga.
Por demasiado tiempo, hombres abusivos en posiciones de poder no han sido responsabilizados por el daño que causan. Estamos viendo esto en los niveles más altos del gobierno y también en las grandes empresas. Es algo que las mujeres, las personas LGBTQ+ y las comunidades marginadas experimentan todos los días. Los sistemas de poder casi siempre protegen a quienes cometen abusos, mientras que las personas sobrevivientes son silenciadas, cuestionadas o forzadas a cargar el dolor solas. Esto tiene que cambiar ya.
La lucha para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores del campo ha sido larga. MUA ha participado en las huelgas de solidaridad con ese poderoso movimiento y lo seguiremos haciendo.
Nos solidarizamos con todas las personas dentro y fuera del movimiento que son sobrevivientes de violencia de género y quienes han sido afectadas por este daño. Nos solidarizamos con Ana Murguía, Debra Rojas, Dolores Huerta, y con todas las personas que han alzado la voz, así como con aquellas que todavía cargan el dolor del abuso. Recalcamos que este movimiento va mucho más allá de los abusos cometidos por un hombre.
Y parte de la lucha para mejorar las condiciones laborales de la comunidad inmigrante es reconocer la violencia de género que enfrentan las trabajadoras. Trabajadoras agrícolas, trabajadoras de limpieza, trabajadoras del hogar, trabajadoras de almacén, limpiadoras de hoteles entre otras han luchado por años para terminar con el acoso y el abuso sexual en el trabajo. Para Mujeres Unidas y Activas este tema es fundamental a nuestro trabajo. Durante años hemos acompañado a estas trabajadoras en la lucha para terminar con el acoso y el abuso sexual. En algunos casos, como el de las limpiadoras de hoteles en Oakland, se han logrado nuevas leyes que brindan protecciones contra el abuso, pero con demasiada frecuencia esas leyes son ignoradas.
Dentro de MUA muchas tenemos nuestras propias historias de abuso sexual por parte de hombres con poder, ya sea un supervisor, un familiar o una pareja íntima. Entre nuestras metas principales luchamos por poner un fin a estos ciclos de violencia, sanar nuestros traumas y exigir que los abusadores enfrenten consecuencias por los daños que cometen.
Creemos en un mundo donde las personas que cometen actos de violencia y abuso sean responsabilizadas y no queden impunes. La violencia contra las mujeres, las niñas y las personas LGBTQ+ es inaceptable. Tiene que parar. Las personas sobrevivientes merecen ser apoyadas y tratadas con dignidad sin importar su edad, raza, identidad o circunstancias.
En Mujeres Unidas y Activas, seguimos comprometidas a luchar para fomentar y alcanzar comunidades en donde las mujeres, les niñes y las personas LGBTQ+ puedan vivir con dignidad, seguridad y la libertad de decidir sobre sus propios cuerpos y sus vidas. Nuestro trabajo está basado en la educación comunitaria, la sanación colectiva y la creencia de que el poder debe cambiar: de un mundo en donde la dominación y el control son aceptables hacia un mundo en donde el respeto, la responsabilidad y el cuidado mutuo son nuestra realidad.
Seguiremos en solidaridad con las personas sobrevivientes y luchando por la justicia, la seguridad y los derechos de las mujeres, las personas LGBTQ+ y todas las comunidades marginadas.